Cuando me piden hablar de la realidad, es un asunto muy complicado, para ser honesta.

A veces no sé si reir o si llorar, debido a la cantidad de eventos ocurriendo en mi vida. Muy frecuentemente, la gran batalla interna es sobre qué lenguaje escoger cuando escribo. Siento que al escribir en Inglés, traiciono a mis lectores Latino-Americanos. Igualmente, al escribir en Español, traiciono a mis lectores en Estados Unidos e Inglaterra.

La verdad es que al no escribir, ya sea en Chino o Polaco, a quien traiciono es a mi misma. Pues en mi mente, vida y estructura general, escribir es una necesidad, mi más grande pasión y portal a experiencias ultra-surrealistas.

Amo las letras tanto como amo los números, pero es el block de escritura que me envía dando vueltas mentales infinitas. En mi cabeza todo lo que escucho es: “Escribe, nojoda, escribe”. Más yo lo resisto, con todas mis fuerzas porque estoy consciente de que escribir es una actividad poderosa y nuclear para el alma.

Es la creación de un contexto personal, más que el uso de un contexto ya existente. Es por ello, que yo admiro a las personas que leen también.

Debo confesar que ultimamente me da miedo leer. Es como una fobia. Porque cada vez que leo mi mente viaja lejos de donde estoy y enloquezco. Los libros son poderosos y las letras son letales.

Los escritores ponemos cosas en moción que ni una pintura puede superar. Las letras son insanidad por existencia inherente. Y los mejores escritores no saben mucho de cordura.