Vivimos en sueños utópicos,
ideales fantasmagóricos.
Vivimos del amor puro,
de las emociones, de las ilusiones.
Yo he resucitado por ti,
he despertado,
he reencarnado.
Yo he hecho un pacto de ayudarte a vivir,
Yo te he querido,
Yo te he adorado.
Es un pacto de borrar lo pérfido,
un pacto mutuo de eliminar lo maléfico…
¿Podremos salir de la dulce penumbra?
¿Podremos convertirnos en espíritus de luz fulgente?
Yo soy tan frágil como un papiro…
¿Acaso puede este ser re-usado?
¿Acaso no merece llevar tinta de sangre y un sello sagrado?
He hecho un pacto con mi depredador,
Tan dulce, tan fúnebre, tan demencialmente inaudito,
tan amargamente delicioso,
tan adictivo… Tan nocivo.
¿Masoquismo?
¿Podré sobrevivir este pacto?
¿Podré sacrificar mis lagrimas?
Ya lo he hecho,
y aquí estoy… embrollada en tu encanto,
extraviada en aquellos sueños lejanos,
aquel ideal utópico,
aquel amor fantasmagórico.